José Martínez / Columna

PEÑA NIETO, FÉLIX GONZÁLEZ Y LOS “CANDADOS” DEL PRI

José Martínez
México, D. F., a 18 de enero de 2012
Dice el refrán que “el buen juez por su casa empieza”. Ya veremos de qué está hecho el PRI, pero sobre todo Pedro Joaquín Coldwell, quien ha propuesto una serie de “candados” a la Comisión Política Permanente del Consejo Político Nacional del PRI para “auscultar” a todos aquellos que aspiren a un cargo de elección popular, desde el más modesto candidato a una presidencia municipal hasta los que sueñan con una diputación o senaduría. O quienes simplemente buscan comprar impunidad, entre ellos algunos ex gobernadores que buscan blindarse por crímenes cometidos al amparo del poder.

Sabemos que el PRI carece de un código de ética y que los  “candados” son más que simbólicos, pero sin duda alguna esta decisión, cayó como un balde de agua fría en más de uno de los suspirantes. Uno de ellos, ha sido el ex gobernador de Quintana Roo, Félix González Canto con un historial muy similar al de Arturo Montiel, el controvertido ex gobernador del Estado de México, sólo que Félix está involucrado en otros delitos graves, como femenicidio en perjuicio de la menor Mayra Ayuso, una menor de 15 años que fue violada y luego ejecutada. Un delito que no ha prescrito y que debe ser castigado.

Los “candados” que Pedro Joaquín Coldwell ha propuesto a la Comisión Política Permanente del Consejo Político Nacional del PRI están encaminados a ese propósito, al de limpiar y ordenar la casa. Y que mejor oportunidad que empezar por Quintana Roo de donde él es oriundo y bien a bien sabe las atrocidades cometidas por su paisano Félix González Canto quien ha impuesto una especie de maximato al imponer a Roberto Borge como gobernador, el más joven de los gobernantes quien empezó a trabajar con Félix como su chofer y quien por su obesidad era el centro de las burlas y el bufón en las reuniones en el gabinete de Félix González Canto.

La medida de establecer “candados” en el PRI responde a lo  vulnerable en que se ha convertido Enrique Peña Nieto, que lejos de aumentar las preferencias electorales va en declive, lo cual ha encendido los focos rojos en el cuarto de guerra de su campaña.

“No me ayudes compadre”, podrían ser las palabras de Peña Nieto a Félix González Canto, quien busca a toda costa hacerse de un cargo electoral. Todo mundo sabe que el coordinador de Peña Nieto en Quintana Roo es gente de Félix Canto y que ha sido severamente cuestionado y está plenamente desacreditado.

A Peña Nieto le costó mucho sacudirse a Humberto Moreira que dejó una estela de corrupción a su paso por el gobierno de Coahuila y que heredó una deuda sin precedente a ese estado al colocarlo como el más endeudado del país. Lo mismo ocurrió en Quintana Roo, la segunda entidad más endeudada de la República, donde el ex gobernador Félix González Canto se enriqueció a manos llenas, tanto o más como el ex gobernador del Estado de México, Arturo Montiel, otro de los personajes del primer círculo de Peña Nieto con cuyo estigma ha tenido que cargar el candidato priista a la Presidencia.

Félix González Canto como Arturo Montiel y Humberto Moreira representan un lastre para el PRI. Los tres actuaron de manera rapaz, habría que esperar si Peña Nieto en caso de llegar al poder, decide hacer justicia y ponerlos como ejemplos del combate a la corrupción y la impunidad. Aunque en el caso de Montiel, Peña Nieto podría incurrir en una especie de parricidio político, por lo que un eventual triunfo del PRI le brindaría impunidad a Montiel, pero los otros dos (Félix y Moreira) seguramente que no, sus fechorías están documentadas.

Por eso los “candados” que propone Pedro Joaquín Coldwell cayeron como baldes de agua fría a más de un priista. ¿Cuántos gobernadores han incurrido en abusos de poder y se han enriquecido de manera brutal? Eso lo sabe muy bien Enrique Peña Nieto que tuvo que maniobrar para proteger a Montiel, su padrino político y su pariente. La ex mujer de Montiel, la periodista Maude Versini ha puesto en un brete al propio Peña Nieto al amagar con poner al descubierto las fechorías que éste cometió durante su gestión al frente del gobierno del Estado de México, todo por un pleito familiar.

Por otro lado habría que reflexionar en el caso hipotético de una derrota electoral del PRI y Peña Nieto en los comicios de julio próximo. Sería ahora sí el fin del PRI y la extinción del Grupo Atlacomulco. Si el PRD con Andrés Manuel López Obrador llegara a triunfar indudablemente que tendría lugar una recomposición de las fuerzas políticas en el país, dando paso a un nuevo esquema político y social, toda vez que el propio Partido Acción Nacional podría ser desplazado del poder dando paso a una nueva alternancia.

Es por eso que para el PRI y Peña Nieto resulta riesgoso abrir sus candidaturas a personajes sobre quienes pesan graves señalamientos, de ahí la necesidad de establecer “candados”, pues sobre el candidato presidencial del tricolor pesa la sombra de Arturo Montiel, un político que simboliza la corrupción, lo cual genera desconfianza y rechazo, y sería echarle más leña al fuego con personajes como Félix González Canto, cuyo gobierno se significó por un número indeterminado de irregularidades como disponer de mil 500 millones de pesos para promover su imagen personal, endeudar al estado, así como  señalamientos de delitos graves como enriquecimiento ilícito y crímenes como el de la menor Mayra Ayuso al amparo del poder. Un delito que no debe quedar impune

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